jueves, 1 de diciembre de 2011

Comienza el tiempo de Adviento…

Una vez más, la misma llamada de ¡Atención! Porque nos vamos distrayendo y la historia va decayendo.
Una vez más, a todos/as y a cada uno/a se nos insiste ¡a despertar! Porque nos quedamos dormidos y tranquilos, por inercia o impotencia, dejando que las cosas sucedan casi sin nosotros y por ello terminan estando contra nosotros.
Así pues, comienza el tiempo donde la casa común de nuestra humanidad ha de devenir hogar de misterio de misión, por la fuerza de la hondura en la comunión.
Sí se nos invita al advenimiento del simple y gran acontecimiento… no la navidad de hojarasca publicitaria, ni aun el cielo angelical de los olvidos irresponsables, sino al de la Vida-con-nosotros, al advenimiento de esta nuestra historia, la de siempre pero grávida de ser totalmente otra, preñada de deseo de comunión fraterna…

El adviento nos abre a este advenimiento, nos invita pues:
· a la resistencia frente a lo que nos distrae y adormece e insensibiliza alejando nuestros compromisos con la vida;
· a una mayor interioridad para no quedar prisioneros de tanta superficialidad y banalidad, deberíamos dar a luz una cultura de la vida desde lo más hondo, con gestos cercanos a la vida doliente, entristecida y embrutecida;
· a una oración simple pero perseverante que nos de el talante de saber que mientras vamos peregrinos no nos hundimos en el lodo de nuestras crueldades sino que emergemos con lo mejor de nuestras realidades, en relaciones recíprocas de santidades, animarnos a compartir y darnos como don, a hospedarnos los unos a los otros; eso será navidad;
· a blandir la esperanza contra todos los golpes de ruina, traición y usurpación traicionera y violenta de los signos de vida, gestando y pariendo la vida, esa que se gana sólo cuando se la pierde cada día;
· en fin, se nos invita desde la hondura del misterio de la comunión a la humilde y audaz misión de decir, cantar, proclamar que la Vida-con-nosotros está, que no estamos abandonados y por ello no estamos desesperados en esta historia, que por momentos se nos vuelve acuciante y loca.

¡Vamos!, sintamos la voz: ¡Atención! ¡a despertar! ¡a velar!
Que en la noche la Vida se abre paso y la luz nos guía hasta el final sin ocaso…
Muy buen Adviento para todas/os…
cariños y bendiciones

Pbro. Tony Fidalgo,CSsR
desde Roma

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