viernes, 11 de noviembre de 2011

Kristallnachat en la Catedral de San Isidro - 10 de noviembre de 2011


El clima de oración vivido ayer en la Catedral de San Isidro, superó todas las expectativas. Un atardecer que comenzaba a adormecerse sobre las barrancas y la brisa del río, traían paz y serenidad a quienes nos encontrábamos reunidos para conmemorar la "Noche de los Cristales Rotos", más conocida como "Kristallnacht".

Por primera vez, casi todas la Iglesias Evangélicas, aparte del Judaísmo y del Catolicismo, participaron en el desarrollo del encuentro.Y esto hay que celebrarlo, porque el estar presentes en este memorable acontecimiento, nos dio la pauta que cada día somos más, quienes nos comprometemos a trabajar por la paz de las Naciones, sacudiendo nuestra indiferencia y tras la luz acogedora de la Esperanza.

Recordar un pasado atroz, no significa aferrase a él y no dar lugar a un futuro promisorio, pero no debemos caer en la tentación de que quede relegado al olvido porque los pueblos que olvidan no son capaces de construir un mundo mejor donde podamos vivir en armonía celebrando las diferencias.

El Pogrom de Noviembre, como debiera ser recordado, marcó un antes y un después en la historia de la humanidad y sin duda fue el comienzo del terror que amenazaba a todo un pueblo y que llegaría finalmente en forma devastadora a tratar de borrar el alma misma de quienes partieron hacia el martirio........pero la historia que muchas veces sorprende y asombra dio un vuelco sorpresivo y las mentes que atesoraban odios y rencores, no pudieron destruir al Pueblo Elegido.

Aunque muchas veces escondido y sin poder comprender nosotros ciertas respuestas, EL estaba allí, sufriendo en cada uno de sus hijos, en cada niño cuya vida era destrozada, en cada persona atormentada, en cada hombre o mujer que sentían el desgarro profundo de su existencia misma.
Cuando los sobrevivientes prendieron la primera de las seis velas en memoria de los seis millones de judíos asesinados, la emoción y el llanto embargó a muchos, quienes encendieron la luz y recordaron lo vivido, volvieron por un instante al pasado que tanta desolación y terror les causara, sin embargo, al escuchar las estrofas del Himno de los Partisanos escrito en la época del terror por Hirsh Glik nos recordó a todos que un mundo mejor es posible:

"Nunca digas que vas tu último camino
aunque los días azules se oculten tras cielos plomizos;
todavía va a llegar el momento soñado
y resonará nuestro paso: ¡Aquí estamos!
Desde el país de las nieves al de las palmeras
aquí estamos, con nuestro dolor, con nuestra pena,
y donde haya caído una gota de nuestra sangre
brotarán nuestro heroísmo, nuestro coraje.


El sol del mañana dorará nuestro hoy
y el enemigo se esfumará como el ayer,
pero si demora en aparecer el sol
vaya por generaciones como consigna esta canción.


Esta canción fue escrita con plomo y sangre;
no es el canto libre de un pájaro salvaje;
entre el desplomarse de muros quebrantados
lo cantó un pueblo con armas en las manos.


Nunca digas entonces que vas tu último camino
aunque los días azules se oculten tras cielos plomizos;
todavía va a llegar el momento soñado
y resonará nuestro paso: ¡Aquí estamos!"


Martha de Antueno

Presidente
Confraternidad Argentina Judeo Cristiana

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