jueves, 3 de noviembre de 2011

Falleció Monseñor Laguna


Justo Oscar Laguna (Buenos Aires, (25 de septiembre de 1929 - 03 de noviembre de 2011)
Sacerdote de la Iglesia Católica y Obispo Emérito de Morón.


Monseñor Justo O. Laguna, fue un sacerdote controvertido y comprometido con la época que le tocó vivir. Se desempeñó durante nueve años como párroco de la Catedral de San Isidro y en esa época inició una larga amistad con Monseñor Jorge Casaretto que continuó hasta el día de su partida. El lema de su escudo episcopal fue "In Verbo tuo laxabo rete" (Por tu Palabra echaré las redes.


Al ser designado Obispo de Morón, formuló las siguientes palabras ".....A mí no me cambió la ordenación episcopal, pero sí me cambió Morón, el contacto con los pobres, conocerlos, acercarme a ellos para asumir su causa. No se olviden que yo venía de San Isidro. Es otro mundo. Yo hablaba de los pobres, pero sólo hablaba. Yo conozco a los pobres cuando vengo a Merlo, a Moreno y a Morón. Ahí conocí las ollas populares....."


En 1996 Laguna hizo una autocrítica sobre su actuación en la dictadura militar diciendo que no hizo lo suficiente para salvar las vidas de muchos detenidos.


Su contacto con el judaísmo y su admiración por el Pueblo de la Alianza fue un proceso que realizó junto al Rabino Mario Rojzman, con el que peregrinó a Jerusalén, entrevistándose en tal oportunidad con el Papa Juan Pablo II y como consecuencia de ésta experiencia escribieron un libro titulado "Todos los caminos conducen a Jerusalén (y también a Roma)". En 1999 junto con Rojzman, Laguna condujo un programa de charlas y entrevistas llamado "Para seguir pensando".
Amigo de quienes integran el Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer, frecuentó sus aulas y estrechó lazos de amistad seria y profunda.


Actualmente era miembro de la Comisión Episcopal de Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el Islam y las Religiones de la Conferencia Episcopal Argentina y miembro de la Comisión Episcopal para la Universidad Católica Argentina.


Vivía con su hermana en el barrio de once, el cual fue el barrio de su infancia.


Recibió premios y honores, pero más allá de ellos, rescatamos el perfil humano de un hombre que estuvo junto a los débiles, reconoció al Judaísmo como "sus hermanos mayores", siguiendo el lineamento del Concilio Vaticano II y pese a las críticas que alguna veces recibió por tener una arrolladora personalidad, fue un hombre de bien, fiel a si mismo, que trató siempre de ser fiel al Evangelio. Así lo recordaremos!

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