miércoles, 28 de septiembre de 2011

Nuestra postura ante el atentado sufrido por una persona de la Comunidad Judía


La CAJC repudia enérgicamente el atentado sufrido por una persona religiosa de la Comunidad Judía de la zona de Flores.

Una vez más el salvaje antisemitismo golpea nuevamente a nuestra sociedad, que "debe hacerse cargo" que hechos de esta naturaleza no pueden seguir produciéndose en nuestra ciudad.

En vísperas del año 5772 del calendario hebreo, el religioso sufrió heridas en la cabeza por el impacto de una piedra lanzada por un joven de unos 20 años que lo amenazó a él y a otros miembros de la comunidad con quemarlos “a todos vivos dentro del templo”.

El ataque fue en la puerta del templo de la Comunidad Israelita Ortodoxa, situada en la calle Argerich, entre Bacacay y Bogotá. A pocos días de cumplirse el 25 aniversario de la Oración por la Paz, a la que convocara Juan Pablo II aquel lejano 27 de octubre de 1986 y que recordaremos ese día en la Basílica de San Francisco, un gravísimo hecho vuelve a empañar lo que tantos argentinos deseamos desterrar de este País que nos cobija a todos.

Hacemos un enérgico llamado de seguir trabajando por la Paz, camino difícil si dudas, pero que no puede permanecer ajeno al corazón del hombre. Si deseamos la Paz hay que trabajar por ella en el día a día. Una vez por todas, tenemos que “darnos cuenta” que los hechos de barbarie que siguen produciéndose contra la comunidad Judía, son acciones dirigidas contra todos y cada uno de los argentinos y debemos asumir el compromiso de tal concepción, desde lo más profundo de nuestra mente y nuestros corazones; porque ello implica sentirnos hermanos unos con otros, con nuestras diferencias y similitudes. Solamente si nos sentimos profundamente convencidos que somos verdaderamente hermanos unos con otros, tendremos la posibilidad de hacer frente al accionar de quienes trabajan desde la sombra (y, a veces, en forma capciosa, bajo el mismísimo foco de la opinión pública) para seguir produciendo actos de salvajismo que generan odio y violencia entre grupos diferentes. De cada uno de nosotros dependerá que la comprensión razonable y razonada dé vida a la necesidad de un principio superior de organización social y política, que se extienda a todos los terrenos donde actúe el hombre.

Martha de Antueno
Presidente
Confraternidad Argentina Judeo Cristiana

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