viernes, 19 de agosto de 2011

Mensaje para reflexionar durante la semana que comienza


Parashat Ekev- 19 de Av de 5771-

Shabat Shalom
Rabino Dr. Felipe C. Yafe



Muchas veces, cuando las cosas no nos marchan bien, levantamos el rostro al cielo y reclamamos de la Providencia, que sea un poco más sensible a nuestros deseos, a nuestros ruegos y a nuestras súplicas. Es cierto, el mundo es muchas veces, un lugar muy duro para vivir.


Al mismo tiempo cuando nuestras fuerzas flaquean, ¿A quien vamos a pedir ayuda sino a nuestro Creador? Y está bien que así sea. La súplica, el imperativo e incluso el enojo con Dios, son expresiones legítimas, e inclusive de verdadera fe , cuando surgen como consecuencia de que no nos sentimos escuchados por El. Estos debates internos con Dios, en muchos momentos tales como aquellos en los que prima la desazón y desesperanza, hacen que nuestro andar por esta vida sea un poco más llevadero. Por otro lado, es posible también, como decía ese gran escritor - rabino Harold Kushner, que Dios siempre escucharía nuestras plegarias, pero que a veces por motivos que no nos son explicitados, elige respondernos que no. Nuestra Torá, entre otras cosas nos recuerda esta semana, que si bien tenemos derecho de demandar al Soberano del universo que esté atento a nuestros requerimientos, tal como lo mencionamos en la apertura, también tenemos obligaciones en nuestra relación con El. El vínculo que une a ambas partes si bien es uno de amor y elección, es también uno de compromiso con sus preceptos y enseñanzas. Dios pactó a través de un contrato su relación con SU pueblo. Y el pueblo respondió na'ase venishma "haremos y escucharemos". O sea, nos juramentamos que, a partir del cumplimiento de las mitzvot "preceptos", íbamos a llevar una vida ética y desde allí buscaríamos el tikkun olam, "la construcción de un mundo mejor". En rigor de verdad, esto último, claramente, no lo estamos haciendo. Sin entrar en disquisiciones existenciales en este contexto sobre la participación Divina en el devenir del mundo, este parece ser el sentido de nuestra parasha, cuando nos advierte:


"Y será por cuanto hayáis entendido las leyes estas, y las cuidéis y las cumpláis, guardará Adonai tu Dios, para tí, el Pacto y la Benevolencia,que ha prometido a tus patriarcas. Te amará y te bendecirá y te multiplicará; bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto y tu aceite; las crías de tus vacas y los rebaños de tus ovejas, sobre la faz de la tierra, que ha prometido a tus patriarcas, para darte a tí"


(Deut 7: 12-13)


Elevemos plegarias a nuestro Creador para que nos escuche, pero sepamos escuchar nosotros también lo que EL desde hace más de 2000 años, nos viene solicitando.

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