viernes, 3 de junio de 2011

Shavuot: El tiempo de la entrega de la Tora

El propósito de la salida de los Benei Israel de Egipto, no fue exclusivamente la obtención de la libertad, la meta última era un encuentro con Dios (Éxodo 3:12) y el asentarse en la tierra de Canaan. Una lectura cuidadosa del texto bíblico revela que las dos metas se hallan íntimamente relacionadas entre sí. En Sinai, Dios le entregó al pueblo las normas y preceptos con los cuales debía conformar una sociedad que sirva cual paradigma para todas las naciones, por otro lado, la subsistencia del pueblo en esa tierra dependía del cumplimiento de aquel objetivo (Levítico 26:14-46; Deuteronomio 4-5, etc.). De donde se infiere que la libertad es un medio necesario pero no un fin en sí mismo.
De acuerdo a la Tora, el esclavo no puede servir plenamente a Dios, pues debe servir a su amo. Por ello, la Tora restringe tanto la esclavitud y demanda la ayuda para la redención de los esclavos, en medio de una realidad en la cual dicha institución era plenamente aceptada y se hallaba enraizada entre las naciones civilizadas. El fin del hombre es servir a Dios, lo cual, por otra parte, lo mantendrá plenamente libre. Para servir a Dios es necesario romper las cadenas de la esclavitud impuesta por tiranos, y al mismo tiempo destruir aquellas que se encuentran en la intimidad del ser y le impiden alcanzar las dimensiones de su grandeza espiritual. Estos conceptos emergen del análisis de los preceptos que aparecen en el capítulo 25 del Levítico, que tienen por colofón al versículo 55, donde dice: “Los Hijos de Israel son siervos para mí, son mis siervos, que he sacado de la tierra de Egipto, Yo soy el Señor vuestro Dios”.
La Ley y su cumplimiento regulan y limitan las actitudes del individuo y sustentan de tal modo la garantía de libertad del mismo y de la sociedad de la cual forma parte. Pero toda sociedad, al igual que todo individuo, posee sus propias metas y desafíos, los mismos, de acuerdo a la Tora, deben servir para el enaltecimiento de su propia gente y de todos aquellos que se encuentran en su derredor y de lo humano en general. Hubo pueblos que bregaron por la libertad de sus ciudadanos, postrando a otros en la más mísera esclavitud. Otros, brindaron aparentemente libertad plena a sus ciudadanos, pero al no inculcarle valores, éstos trocaron la libertad en libertinaje. Por lo cual, la libertad adquirida sólo se sustenta mediante la Ley y los valores que la misma refleja, los que a su vez permiten el pleno desarrollo de aquella en el individuo y la sociedad.
Es por ello que en la bendición con la que se reciben a todas las festividades se incluye la fórmula: ‘Zejer li-Yietziat Mitzraim” (en recuerdo a la salida de Egipto), y en los rezos diarios debe rememorarse igualmente aquel acontecimiento, pues la vida del hombre ronda en derredor de este concepto, de su obtención y desarrollo a través del diario accionar.
Es también por esta razón que la Tora relaciona la festividad de Shavuot, en la cual se rememora la entrega de la Tora al pueblo de Israel en el monte Sinai, con la de Pesaj, en la cual se festeja la obtención de la libertad. Todas las festividades bíblicas poseen una fecha bien definida en el calendario, la única que se estipula mediante la extraña fórmula: “el quincuagésimo día contado a partir del segundo día de Pesaj”, es Shavuot; enseñándonos la íntima relación que existe entre ambas festividades. Los sabios del Talmud se refieren a Shavuot con el nombre de Atzeret, que puede traducirse como: “lo retenido”, siendo el nombre completo de la festividad: Atzeret shel Pesaj (Pesikta de Rav Kahana, 192a-193a), “lo retenido” o “aquello con lo que concluye” Pesaj.
La meta de la libertad es alcanzar el estado de derecho que permite y estimula la elevación espiritual del hombre, y ésta es la esencia misma de la existencia; por ello se repite en la oración diaria que las leyes de la Tora son “nuestra vida y la longevidad de los días de nuestra existencia”.
Shavuot es Zeman Matan Torateinu, el tiempo de “entrega de la Tora”, su recepción debe realizarse en cada uno de los días de nuestra existencia.

Rabino Abraham Skorka
Rector del Seminario Rabínico Latinoamericano “ Marshall T.Meyer”
Rabino de la Comunidad “Benei Tikvá”

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