miércoles, 8 de junio de 2011

Fiesta de Pentecostés

Hemos recibido de nuestra querida amiga y maestra la siguiente reflexión que deseamos compartir con todos ustedes



Marta Bauchwitz,nds


Pentecostés


El paso de Jesús a su Padre a través del sufrimiento y de la muerte se abre sobre la Pascua , solemnidad de solemnidades, prenda de nuestra propia resurrección.

¿Y si la Pascua tomase todo su sentido en Pentecostés? Les conviene que yo me vaya… Si me voy, les enviaré el Espíritu Santo.

La fiesta judía de Shavuot – semanas, 50 días, es decir 7 semanas después de la Pascua- celebra a la vez la ofrenda a Dios de las primicias de la cosecha del trigo (Dt 16,9-12; Nm 28, 26-31) y el don de la Torá.

Por el don en plenitud del Espíritu de Jesús, don anunciado por los profetas, el Pentecostés cristiano sella la enseñanza recibida por los discípulos. La joven Iglesia hace entonces ofrenda a Dios de su primera cosecha: Los que aceptaron su palabra, fueron bautizados, y se les unieron aquel día unas tres mil personas.
Derramaré mi Espíritu sobre toda carne.

¿Es decir que no será necesario ya enseñar, exhortar, decidir? El discurso y el comportamiento de Pedro y de los apóstoles prueban lo contrario: el cristiano vive del Espíritu Santo en una Iglesia animada por ese mismo Espíritu Santo.
No existe “comunión sin el Espíritu” sin una organización en el Espíritu. Desde las jóvenes Iglesias, organización de vida, estructura y comunión están ligadas (cf. Las epístolas de Pablo).
Antes de Pentecostés, más que una Iglesia, hay elementos yuxtapuestos, como los huesos de la visión de Ezequiel. El Espíritu Santo sopla y el cuerpo toma vida y se organiza, un pueblo de pie alabando a Dios.

- En Shavuot, el pueblo de Israel cosecha el trigo y sube a Jerusalén para ofrecer a Dios las primicias de esa cosecha.

- En Pentecostés, la Iglesia recoge los primeros frutos de su predicación y consagra a Dios, por el bautismo, los nuevos electos.

Permitiendo que la Iglesia naciente se entienda y hable en diferentes lenguas, el Espíritu le muestra su misión universal; ya no es sólo el pueblo de Israel sino toda la humanidad en su diversidad que rinde homenaje a Dios. Por ti serán benditas todas las naciones de la tierra (Gn 12,1-3).

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