sábado, 30 de abril de 2011

Reflexión del Padre Tony Fidalgo, CSsR sobre el mensaje Pascual


Queridos/as, muy buena semana santa, días para escuchar y para ver, para discernir cómo escuchar y cómo y qué ver, desde el misterio de Jesucristo en el misterio de nuestras vidas y de toda esta nuestra historia.

Hace unos días estuve compartiendo un encuentro de la Conferencia de religiosas/os de América Latina y el Caribe (CLAR) en Haití, aún laten en mi corazón las imágenes, los sonidos, los olores; aún resuenan en mí los testimonios abriéndose paso entres sentimientos de alegría e indignación; allí una vez más aprendí a escuchar y a ver a Dios donde la vida clama, a seguir al Dios de la vida donde esta reclama vida y vida en abundancia; allí puede saborear el caminar fraterno y sororal que nos permite ahondar las cosas que nos pasan para que no nos pasen cosas sin que las podamos asumir y así redimir.


Desde esta situación me animo a entrar en esta semana santa porque «cuando todavía está oscuro» (Jn 20, 1) nos podemos adentrar a buscar entre escombros e ignominias una luz de vida y de esperanza. Sí, los signos de estos días nos invitan a celebrar, aun cuando mucha realidad sigue siendo amenazante y amenazadora; aun cuando los sueños de vida en dignidad sigan pareciendo terrible irrealidad; aun cuando la oscuridad y la ambigüedad de la historia no nos dejen «todavía comprender las Escrituras» (Jn 20, 8) en su real alcance de promesa realizada y siempre por realizar.

Nuestra vida y ministerio, nos enfrentan a diario con la honorable posibilidad de darnos a la vida en fe y así poder decir, con humildad y audacia a la vez: «¡Ha resucitado de entre los muertos!» y saber que la Vida nueva «va por delante» abriéndonos camino desde lo que parecía no contar, no dar nada bueno (Cf. Jn 7,41), sí, «allí lo veremos» (Mt 28, 7).


Entonces, dejémonos penetrar por el misterio de nuestras vidas personales, familiares, comunitarias y sociales para dejar emerger lo que nos duele, los que nos hiere y esclaviza y allí animémonos a ver que siempre hay otra posibilidad de realizar esta nuestra historia de manera altamente diferente; que donde pensábamos que nada podría dar lugar a nada bueno, allí justo allí, sí veremos la gran novedad, esa de poder hacer con la fuerza inefable del Dios de la vida nuevas todas las cosas, desde las simples y sencillas de cada día hasta las más complejas y enmarañadas.

¡Feliz vida en camino pascual!
En abrazo de banquete sentido, festivo
y también dolido,
con los hermanos y hermanas de Haití
y de todos los rincones de este nuestro mundo
que parecen que no cuentan
y que nada bueno de allí se ha de esperar
para seguir celebrando la promesa
de dignidad y libertad…

Un gran abrazo, cariños y bendiciones,
Buenos Aires 2011 - P. Tony CSsR.

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