miércoles, 2 de marzo de 2011

¡Hasta que el Señor lo disponga, querido amigo!


Hace pocas horas, el Señor vino a tu encuentro. Partiste en silencio como silenciosa fue tu vida, una vida plena que no necesitó de ruidos ni de vanos artificios. Nos dejaste el recuerdo imborrable de tu persona, plena, íntegra, sincera, abierta siempre para escuchar "al otro" que muchas veces no pensaba como tú. Nos sorprendiste hace unas horas, del mismo modo que lo hacías siempre, cuando recurríamos a ti para pedir tu colaboración sobre noticias, sobre personas que nos eran desconocidas, sobre acontecimientos que nos desbordaban. Y allí estabas, con esa sonrisa tan tuya, esa mirada tan transparente y aguda, que no necesitaba de artilugios para que lo requerido llegara al instante, en forma objetiva y contundente, porque Hugo, siempre supiste cual era tu rumbo. Fuiste una persona de Fe, defendiste los valores en los que creías sin elevar el tono de voz, tu cercanía con la parroquia de la Santa Cruz te marcó, te hizo fuerte y supiste defender los principios en tus principios sin herir nunca a quienes tuvimos el honor de conocerte y trabajar contigo en diversas ocasiones.
Vamos a extrañarte ¡ y cuanto! pero solo al pensarte sabremos que serás guía para quienes quedamos trabajando en el camino que muchas veces nos unió. El Señor cuidará de la familia ejemplar que formaste y también de cada uno de nosotros, porque de tí aprendimos que hay que hacerle frente a la adversidad con sensatez y firmeza, con cordura y tenacidad pero siempre dentro del marco de las normas que nos hacen crecer como sociedad.
Que el Señor te de el descanso junto a EL y tu memoria sea bendecida.

Martha de Antueno

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