lunes, 31 de enero de 2011

Acto realizado el 26 de enero de 2011 en Recordación del Holocausto


El collage que se muestra fue realizado
por niños argentinos: esperanza y memoria


El miércoles 26 de enero, en el Salón de Actos de la sede de Ministerio de Educación de la Nación tuvo lugar el acto que, en recordación de las víctimas del Holocausto, tiene lugar todos los años en esa fecha. Este año me tocó asistir como representante de la CAJC, miembro de ITF y encender la sexta vela del candelabro que en memoria de los asesinados se enciende todos los años. Este ritual da comienzo a la celebración.

Un clima de silencio y recogimiento inundó, la sala que momentos antes había rebosado de saludos afectuosos y presencias amigas.

Una sobreviviente del Holocausto, tomó la palabra y volcó su trágica experiencia, en frases sentidas e interpelantes que motivaron cerrados aplausos. Fue algo así como reivindicar una pertenencia que a los demás nos era ajena. Podíamos acercarnos, intentar comprender, hacer votos por el nunca más o el jamás tanto dolor, intentar mitigar las heridas, trabajar para no olvidar, pero mi presencia era en alguna forma colateral y distante. Del horror no se vuelve ni se comparte. Es como la Cruz de Cristo:, para nosotros cristianos: emblemática y personal. O se asume como propia en la medida de la realidad vital de cada uno o es nada más que una imagen sin voz y sin respuesta.

Cada quien puede agregar su vivencia frente a los testimonios de los sobrevivientes, pero, ante tanto dolor, tanta ignominia sufrida y tanto peso de memoria, creo que sólo caben el silencio y la oración.

Hubo luego un intervalo musical muy significativo. Se interpretó, en piano, flauta, violín y chelo, el KOL NIDREI de Max Bruch, que representa la persistencia de la identidad y la liturgia judías, vigentes aún, en tiempos de persecución y extermino.
El ministro de Educación de la Nación, Dr. Sileoni, se refirió después al valor pedagógico de incorporar contenidos referidos a la violación de los derechos humanos en todas sus formas en la curricula escolar.

Un broche final, lírico, alegre y lleno de esperanza cerró el acto. Como siempre, la presencia de los jóvenes, pone una nota de futuro, de esperanza, de renacimiento vital. En este caso, la orquesta juvenil de una escuela de Yerbabuena (Tucumán), que se inscribe en el programa de orquestas juveniles del Min. de Educación de la Nación (que sigue el modelo venezolano de orquestas juveniles) interpretó un breve momento de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, un chorro colombiano y el Himno a la Alegría. Pequeños y grandes, varones y mujeres tocando con entusiasmo y alegría eran la mejor imagen de una juventud que se educa en el respeto por el otro, en la aceptación de las diferencias, en el respeto por los derechos humanos y en valor de la vida.

Cristina Calatroni de Lerner

No hay comentarios: