jueves, 25 de noviembre de 2010

Tiempo de Adviento

Adviento, tiempo de preparación, de espera… que sabe a encuentros, a saludos, a nostalgias y a renovadas esperanzas… se espera lo de siempre y lo inédito, con la pasión de saber que todo está allí a la mano y sólo basta hacerse cargo de la vida nueva y proseguir sus vitales impulsos y, a la vez, con el sano temor, o el amor tembloroso, que sabe cuan distante está de nosotros lo que ha venido y lo que está viniendo, siempre allí y siempre más allá… dulce tensión que ha de animar nuestro caminar… tiempo pues, para dejar falsas seguridades y dignificar nuestras debilidades, para dar lo mejor de nosotros/as mismos/as, corazones ardientes por la vida, por la abundancia de la vida, en el dolor inconmensurable de los que claman por ella cada día, desde el sin trabajo, la enfermedad, la droga que mutila, la corrupción que corroe, el olvido de los excluidos, los compromisos postergados, el egoísmo insolidario… para sacar del olvido, en fin, aquella inesperada historia nueva que tuvo lugar en Belén, ciudad del pan, y en Jerusalén, ciudad de la paz… una dura promesa y una tenue realidad para decir ¡Feliz navidad! En medio de tanta hambruna, de tanta violencia inicua y de tanto cómplice olvido de esos tantos/as en las calles y los recodos de la historia cotidiana… y bien, sólo necesitamos paz y pan para realizar la nueva humanidad, que la gratuidad y la libertad de los hijos del Dios de la vida nos permitan compartir y celebrar la vida nueva.
Un gran abrazo.
P. Tony CSsR.
Roma, 2010

No hay comentarios: