sábado, 28 de agosto de 2010

Altas Fiestas Judías - Rosh ha-Shaná



Altas Fiestas Judías

Rosh ha-Shaná

En el Templo adornado de blanco, símbolo de la inocencia que debe ser recuperada, el oficio con una serie de bendiciones, celebra la realeza del Señor, las "visitas" a su pueblo que le son recordadas (el fin del diluvio, el fin de la esclavitud de Egipto, la alianza renovada continuamente ). Durante el oficio de Rosh-ha-Shaná el sonido del Shofar, proclama la soberanía de Dios y anuncia el juicio, por consiguiente los tiempos mesiánicos: "Toquen el shofar al salir la luna nueva y el día de luna llena, el día de nuestras fiestas (Salmo 81,4). Existe la costumbre de desearse un buen año, ofreciéndose un trozo de manzana mojado en miel y diciendo: Que se haga tu voluntad nuestro Dios y Dios de nuestros padres y que renueves en nuestro favor un año de cosas buenas y de dulzura.

SHANA TOVA, UMETUKÁ!


"MIENTRAS ARDE LA VELA........"

Era el atardecer. El Rabí caminaba lentamente por la calle hacia su casa. Pasó junto a una ventana detrás de la cual ardía una pequeña vela, y delante de la vela estaba sentado un viejo zapatero remendón, inclinado sobre sus zapatos. Detúvose el Rabí a contemplar la escena. A la habitación entró la esposa del zapatero y le dijo que dejara el trabajo, que ya era tarde, que no esforzara más sus ojos y que fuera a comer. El zapatero le contestó: "Mientras arde la vela aún se puede hacer algo". El Rabí oyó la respuesta del hombre y quedó estremecido. En esa frase latía una profundísima verdad. A la mañana siguiente el Rabí corrió a la ieschivá (casa de altos estudios talmúdicos) y dijo a sus discípulos: "Ayer aprendí una gran lección de un humilde zapatero: Mientras arde la vela aún se puede hacer algo. Se trata de la vela de la vida. Mientras hay vida nunca es tarde y siempre se puede recomponer la ruta emprendida"