lunes, 18 de enero de 2010

NUESTRO DOLOR Y CERCANÍA ANTE LA CATÁSTROFE PRODUCIDA EN HAITÍ

Nuestra Institución no puede permanecer ajena ante el sufrimiento de nuestros hermanos que se encuentran sumidos en la desolación, la desesperanza, la terrible pérdida de seres queridos, la angustia, el desamparo.
El mundo entero se ha conmovido y Cristianos y Judíos elevamos nuestras oraciones para que el Señor les infunda la fortaleza necesaria a fin de superar este terrible acontecimiento.

Nos unimos a todos quienes se han sumado en acudir en ayuda de quienes en estos momentos pasan por un trance tan doloroso. Lo que cada uno de nosotros podemos hacer, es compartir el dolor "del otro", mi hermano, mi prójimo.

De tal modo, acordamos con lo expresado por el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, sj , en la homilía del domingo 17, que más allá de haber sido dirigida a los cristianos, no dudamos que todos los argentinos, sin distinción de fe o aún de quien no la posea, no puedan concordar:

"....no nos conformemos con leer las noticias del diario o ver por televisión alguna cosa. Acercá tu corazón allí. “Estoy de vacaciones, no puedo…” Un corazón cristiano nunca está de vacaciones. Siempre está abierto al servicio allí donde hay una necesidad, porque sabe que donde hay una necesidad hay un derecho y este pueblo, por ser hermano nuestro, tiene derecho a nuestra atención.

"...... cada cual verá cómo acerca su corazón. Dejá alguna diversión, ponete en silencio en oración, hacé alguna penitencia para acompañar el dolor de ese pueblo, private de algo y dalo para que puedan tener alimento, medicina, lo que necesitan. Pero ese pueblo es nuestro hermano. Y mi hermano está allí al borde del camino de la existencia, mi hermano está sufriendo y no me puedo hacer el distraído.

".......Acercate. Es el dolor de tu hermano, es la llaga de tu hermano. Compartila y llorá con él."

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