lunes, 28 de diciembre de 2009

Que Festejamos en Januká

En la época del segundo Templo de Jerusalem, el imperio Griego - que gobernaba en la tierra de Israel - decretó varios decretos en contra del pueblo de Israel con la finalidad de anular su religión. Ellos prohibieron el estudio de la Torá (Pentateuco) y el cumplimiento de las Mitzvot (Mandamientos), se apoderaron de su dinero y de sus hijas. Además, los griegos también entraron al Templo Sagrado destruyendo varias partes de él, e impurificaron los elementos puros que en él se encontraban.

El pueblo de Israel sufrió mucho por causa de los griegos, hasta que los hijos de los Jashmonaim los Sumos Sacerdotes, se propusieron detener toda esta catástrofe. Ellos mataron a los enemigos y salvaron al pueblo de Israel de sus manos. También instituyeron un rey de los sacerdotes y el reinado retornó al pueblo de Israel por más de 200 años, hasta la destrucción del Segundo Templo en el año 68 de la era común.

El día 25 del mes de Kislev los hijos de Israel vencieron a sus enemigos, destruyéndolos. Se relata que ellos entraron al Templo y sólo encontraron allí un frasco de aceite puro que tenía el sello del Sumo Sacerdote y que sólo alcanzaba para encender la menorá (el candelabro) del Templo un solo día. Sin embargo, con ese aceite pudieron encender la menorá durante ocho días, hasta que machacaron olivas y extrajeron nuevamente aceite puro.

Por todo esto, Nuestro Sabios de aquella generación decretaron que sean estos ocho días - a partir del 25 de Kislev - días de alegría y de alabanza, y que en ellos se enciendan luces durante ocho noches, para mostrar y difundir el milagro ocurrido.

La palabra hebrea janú significa "descansaron" y el valor numérico de las letras kaf y hei suma 25 (ya que en hebreo cada letra tiene un valor numérico, la letra kaf, 20 y la hei, 5). Esta fiesta se llama Januká pues ellos descansaron (janú) después de mucho tiempo de batallas y de dificultades, pudiendo reinaugurar, purificando el Templo de Jerusalem y encendiendo sus luminarias.

La costumbre es encender cada día una vela más, aumentando día a día su intensidad, pues cada uno de nosotros debe reconocer a Su Creador con agradecimiento y encendiendo más luces para iluminar toda la humanidad.

Luces de paz


Mientras abrimos a diario los diarios y recorremos los titulares que destacan casi en forma permanente los brotes de violencia típicos de nuestra convulsionada era, el objetivo de la paz ocupa el lugar de máxima prioridad en nuestras mentes. Todos oramos por el día que una verdadera paz habrá de dar tranquilidad a la tierra de Israel y al turbulento mundo en que nos ha tocado vivir.

Sin embargo, a fin de asegurar esta posibilidad que todos esperamos, resulta imprescindible el iluminar la abrumadora oscuridad que prevalece en nuestra sociedad, de modo que nuestras perspectivas resulten claras y bien definidas. La función de traer la luz y la paz al hogar, se le ha otorgado específicamente a la mujer judía a través del encendido de las velas de Shabat y de las demás festividades judías. Januká también es una "festividad de luz" en la cual cada miembro de la familia enciende la Janukiá, el candelabro de ocho brazos, durante las ocho noches consecutivas de la fiesta. ¿Qué relación encontramos entre las velas de Shabat y las de Januká? Estos dos preceptos que están relacionados con la luz. Sin embargo, uno se relaciona con la paz en el hogar, la luz hacia el interior; y el otro con la paz en el mundo, la luz hacia el exterior.

La paz, como explica Maimónides, fue privilegiada con gran importancia, pues toda la Torá fue entregada con el propósito primario de traer paz sobre el mundo, así como está escrito "sus caminos son caminos placenteros y todas sus sendas son paz" (Mishle 3:17)

Sin paz no hay hogar, sin hogar no puede haber continuidad en el pueblo. Las velas de Shabat son el espíritu que nos quisieron sacar los griegos, la Menorá de nuestros días, alumbra adentro en el hogar, e irradia su luz hacia todo nuestro alrededor, sumando a todos los seres humanos.

Lic. Daniel Levin
Vice Presidente 2º
CAJC

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante, no conocía la información, espero publiquen más cosas como esta. Ana