jueves, 24 de diciembre de 2009

NUEVAMENTE, NUESTRO DOLOR

Hace pocos días, hemos asistidos atónitos al atentado al Cementerio Israelita de Liniers. Pero en general, salvo unos pocos, la sociedad calló.

Nuevamente otro hecho antisemita de extrema gravedad, se produjo el 21 de diciembre en el Cementerio de la Comunidad Judía de San Luis, con pintadas de leyendas intimidatorias y amenazas de muerte a miembros de la Comunidad Judía de la Provincia.- Cruces svásticas en 27 sepulturas, haciendo apología del nazismo.

¿Hasta donde llegaremos de seguir este camino? ¿Realmente, deseamos los Argentinos vivir en Paz y Concordia?

Nos movemos en un mundo real, no en el mundo "del deber ser", un mundo concreto que, al analizarlo, se nos presenta como descarnado y carente de aquellos valores a los que toda persona, como tal, tiene derecho.

Comprobamos que está ausente el principio de justicia para todos, que se apoya en la concepción del hombre como persona, con primacía en el orden político y social , del mismo modo que -según el orden natural de la Creación- la persona humana tiene primacía sobre todo lo creado.

Sí o sí, debemos tomar conciencia que no podemos alentar el odio entre quienes formamos parte de esta sociedad, sino por el contrario, tenemos la obligación de cooperar para que reine de una vez por todas, la comprensión razonada y razonable de la necesidad de un principio superior de organización social y política, que se extienda a todos los terrenos donde actúa el hombre.
Esta norma suprema de convivencia social es indispensable para que la persona pueda alcanzar la perfección de su naturaleza y cumplir su destino superior.

Nos solidarizamos con quienes, una vez más, han sufrido la conducta de seres incapaces de convivir en armonía, respetándonos entre todos.

Que el espíritu de la Natividad del Señor que ya se acerca, nos haga reflexionar a los cristianos.
Que para todos aquellos que no lo son, las palabras Shalom, Salam y Paz, se hagan realidad y promesa firme en cada uno, ante la llegada del 2010 y camino al bicentenario, porque hasta el presente, pareciera que esos deseos son meras expresiones que no convierten el corazón de los argentinos.

Si seguimos cometiendo estos hechos aberrantes, no dejaremos detrás un pasado que no debe regresar y no habrá manera de avanzar hacia el futuro que debemos anhelar como personas y como Nación.

Martha de Antueno
Presidenta Confraternidad Argentina Judeo Cristiana

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