martes, 22 de abril de 2014

En camino con el otro en Dios

por Bosca, Roberto 

El diálogo judeocristiano, fundamental en el siglo XX, es el eje de la publicación de Hacia el futuro. Ensayos sobre relaciones judeo-católicas en memoria del rabino Leon Klenicki, editado por Celia M. Deutsch, Eugene J. Fisher y James Rudin (Paulist Press, New Jersey, 2013).
No podía faltar un volumen in Memoriam de León Klenicki, el argentino que fue precursor del diálogo entre judíos y cristianos a nivel mundial. La historia de Klenicki  muestra significativas coincidencias entre judaísmo y cristianismo. El célebre rabino y el  papa Wojtyla, ambos de ascendencia polaca, escribieron sus tesis doctorales sobre San Juan de la Cruz. Klenicki fue hasta su muerte en 2009,  un buen amigo, consecuente lector y apreciado colaborador de Criterio –una fuente católica por él consultada con asiduidad–,  y tuvo a su cargo durante un prolongado periodo la dirección de  asuntos interconfesionales (Interfaith) de la Liga Anti-Difamación (ADL), que adquirió su autonomía propia (unos años antes de morir el homenajeado) respecto  de una  de  las instituciones más importantes del  judaísmo en la escala global: B’nai B’rith (Hijos de la Alianza).
Klenicki, una personalidad relevante dentro del panorama religioso internacional, a quien se le atribuye una labor ímproba respecto a una superación de la teología del menosprecio y del prejuicio antijudío en la Iglesia católica, era conocido por la firmeza de sus convicciones religiosas tanto como por su talante dialoguista, en el que resaltaba la necesidad de no poner entre paréntesis la propia identidad tanto como el mirar al otro reconociendo en su realidad  propia a un hijo de Dios.
Pero por otra parte, el rabino Klenicki protestaba vivamente todas  las veces que advertía que el diálogo se mantenía en niveles superficiales y no hincaba el diente en la carnadura profunda de las cuestiones de la teología y de la espiritualidad. Supo así salir airoso de la trampa del sincretismo uniformizante tanto como de  la de un integrismo fideísta.
Condecorado por la Santa Sede en mérito a su fructuoso servicio a las relaciones entre judaísmo y cristianismo, cuando Klenicki murió, el entonces cardenal Jorge Bergoglio, también como justo reconocimiento a su egregia personalidad y a su formidable labor de toda una vida en esta materia, organizó un solemne acto recordatorio en su memoria en la catedral de Buenos Aires.
Aquel gesto de caridad fraterna fue criticado por un remanente catolicismo integrista aún subsistente en el país, que ha quedado preso del odio, de una ideología autoritaria y de una visión arcaica de la fe cristiana, despojada de su sentido más esencial. Como se evidenciaría en fecha reciente en la misma catedral primada, se trata de una rama cada vez más separada del magisterio de la Iglesia, también de un modo paradójico, anacrónicamente invocado para justificar sus propios desvaríos. Sin embargo, la Iglesia no ha cesado en su vocación universal y los invita también a ellos a una comunión en el amor.
En uno de sus abundantes escritos, que expresa gráficamente sus sentimientos más íntimos, Klenicki confiesa su angustia ante la cruz como un desafío para su paz interior por la utilización que de ella han hecho los hombres. Al mismo tiempo reflexiona sobre una mujer a la que encuentra cotidianamente leyendo el Nuevo Testamento en el metro, y con la que simpatiza, aunque, concluye, tal vez ella no entienda su espiritualidad y acaso la rechace, pero le llena el alma saber que “estamos juntos en Dios”.
En este mismo espíritu se inspira Hacia el futuro. Ensayos sobre relaciones judeo-católicas en memoria del rabino Leon Klenicki, que fue el que dio vida a la plenitud existencial de León Klenicki. En momentos en que se han celebrado los veinte años de relaciones entre la Santa Sede y el Estado de Israel, y ya próximo el viaje de su santidad Francisco a Tierra Santa, la figura de Klenicki y esta publicación adquieren una particular significación.
Siendo los editores reconocidas figuras del diálogo judeocristiano en su país y aun fuera de él, merece un aparte su caracterización. Celia Deutsch, nacida en la fe católica aunque de padre judío, es una religiosa norteamericana experta en las sagradas escrituras, perteneciente a la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de Sión. Enseña en Barnard University College, de Nueva York, donde también vivió Klenicki, y se especializa en la historia cristiana y judía de los primeros tiempos.
James Rudin es un rabino también norteamericano que  ha escrito un libro sobre Francis  Spellman, Richard Cushing y John O’Connor, tres cardenales de su país  que fueron, desde la vertiente católica, como el rabino Klenicki lo fue de la judía: precursores en trazar las líneas de una nueva sensibilidad hacia el judaísmo por parte de los fieles cristianos. Entre otros cargos, Rudin fue director de asuntos religiosos del American Jewish Committee, unas funciones que desempeñó por casi cuatro décadas.
Eugen J. Fisher, amigo de Klenicki, con quien escribió un libro y numerosos trabajos teológicos, es también una alta personalidad católica en la materia. Como titular  de la Secretaría de relaciones judeocatólicas de la Conferencia episcopal norteamericana, ha sido una figura clave en esta historia y es reconocida su labor como consultor de la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, establecida en 1974 por el papa Pablo VI en vínculo con el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Fisher también ha representado a la Santa Sede en el Comité de Enlace Católico-Judío, una de cuyas sesiones se desarrolló en Buenos Aires y contó con la participación de Norberto Padilla.
La obra refleja el trabajo editorial de todos ellos y la consagración de sus vidas a  una mejor calidad de las relaciones entre judíos y cristianos. Constituye un testimonio de la riqueza de una temática que es uno de los ejes de los más recientes pontificados de la Iglesia católica durante el último medio siglo, incluido el actual de Francisco.

domingo, 20 de abril de 2014

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!


EL PASO DEL SEÑOR
P.Hugo M. Pisana SJ

La palabra «pascua» llega a nosotros desde el hebreo (pāsaḥ), pasando por el griego (pasja) y el latín (pascha); primero significa «saltear» o bien «pasar de largo», y luego se sustantiva en el nombre de la fiesta judía de Pésaj y de las víctimas que se ofrecían y compartían en dicha fiesta. El sentido religioso y espiritual del término, la fiesta y su contexto bíblico están muy bien actualizados en este blog por el rabino Marcelo Polakoff y el padre Aldo Ranieri.

Cuando los cristianos celebramos la Pascua de Jesús nos ponemos frente al hecho de sus padecimientos (en griego «padezco» se dice «pasjon»)  y resurrección, pasando (de largo) por la muerte; y al decir que el Señor Jesús pasó de largo quiero hacer referencia a lo que expresa mejor Simón Pedro, amigo y apóstol de Jesús, cuando anuncia con alegría que Jesús de Nazareth fue librado de la muerte al ser resucitado por Dios.

En la pascua cristiana celebramos que Dios todopoderoso y eterno no pasa de largo de la realidad de nuestras vidas; él se hizo uno de nosotros, tan de carne y hueso como cualquiera. En nuestras mismas condiciones humanas Jesús amó a Dios Padre y a las personas hasta las últimas consecuencias; las cuales lo enfrentaron con los poderes que siempre se han opuesto al amor verdadero porque lo consideran una amenaza; y el Padre hizo pasar a Jesús muerto a la vida plena, sin límites.

Celebramos que este camino de Jesús ha quedado abierto para todos los que quieran seguirlo; a la luz de esta celebración festejamos el consuelo de saber que los padecimientos de nuestra vida, los que son afrontados en el amor por Dios y las personas; o que nacen de nuestro compromiso con el amor a Dios, a quien no vemos, y a las personas que sí vemos, son sufrimientos como los de Jesús; no son padecimientos inútiles, que se desvanecerán; son una apuesta por la vida que no pasa jamás.

En la Pascua celebramos que Dios Padre nos invita a transitar por este mundo, por esta etapa de nuestra vida eterna, mirando y escuchando con atención a las personas, sin pasar de largo de sus pedidos y necesidades; alentados por la esperanza de que hay quienes también escuchan y prestan atención a las mías.

Celebramos con gestos que expresan la vida que de Jesús resucitado pasa a nosotros: la luz, enfrentada y venciendo a la oscuridad; el agua bendecida, que deseamos recibir para que nos proteja de los males que acechan y para que nos aliente a ser portadores de bien; el abrazo y beso fraterno, reactualizando el apoyo y consuelo que nos da el Espíritu de Jesús Resucitado.


La fuerza del poder del Padre, que nos desata de los lazos de muerte tal como al Señor, se hace actual cada vez que celebramos partiendo el pan en nombre de Jesús; ritualmente y efectivamente. La actualización ritual es llamada Cena del Señor, Misa, Eucaristía; la actualización efectiva recibe el nombre de caridad; dos caras de una única realidad. En la Pascua Jesús resucitado nos sale al encuentro para invitarnos a participar de su gozo; para consolarnos con su alegría; para que entremos a su banquete donde nos da el privilegio de ofrecer nuestra vida y nuestro pan, en nombre suyo, a quienes los necesitan. 

lunes, 14 de abril de 2014

Francisco escribe a la comunidad judía de Roma por el Pésaj

aica.org  |  Nacional  |  Diálogo interreligioso
Lunes 14 Abr 2014 | 09:30 am



El Gran Rabino de la Comunidad Judía de Roma, Riccardo Di Segni, recibió un telegrama del papa Francisco con motivo del Pésaj, la Pascua judía, que comienza al atardecer del 14 de abril y tendrá una duración de ocho días. En los próximos días, el Gran Rabino corresponderá a este gesto del Santo Padre al enviarle sus mejores deseos en un mensaje con motivo de la Pascua cristiana.

En su comunicación a Di Segni, el Pontífice argentino dirige "el más cordial deseo de paz" al rabino y a toda la comunidad judía de Roma al aproximarse esta importante festividad.

Que "la memoria de la liberación de la opresión a través del brazo potente del Señor inspire pensamientos de misericordia, de reconciliación y de fraternal cercanía a todos los que sufren bajo el peso de nuevas esclavitudes", añade.

"Dirigiendo el pensamiento a Jerusalén, que tendré la alegría de visitar próximamente, les pido que me acompañen con la oración, mientras les aseguro mi recuerdo, invocando abundantes bendiciones del Altísimo", concluye el Papa.

Desde su elección, Francisco realizó varios gestos de afecto y amistad hacia los judíos, considerados ya por Juan Pablo II y Benedicto XVI como "hermanos mayores en la fe", y en pos de profundizar el diálogo interreligioso.+

sábado, 12 de abril de 2014

Interpretación del sentido de la Pascua



reflexión acerca de esta festividad,
Judíos y cristianos, en nuestras “Pascua ritual”,  propia de los dos Testamentos.

Por Aldo Ranieri

Quisiera compartir con Uds una interpretación del sentido de la Pascua que, a mi parecer, es válida para todos “los hombres de buena voluntad”. Lo haremos partiendo de textos bíblicos de la Primera y de la Segunda Alianza. En efecto celebramos dos fiestas de Pascua: la primera es la del Libro del Éxodo 12, en donde la Pascua está definida como un “precepto permanente”, y entendemos esta expresión como que no será ni va a ser nunca derogado. Es la Pascua celebrada aún hoy por el Judaísmo, la Pascua de la liberación. Dice el Éxodo: “El Señor pasará para castigar a Egipto, pero al ver la sangre en el dintel… pasará de largo por aquella puerta… y no permitirá que el Exterminador entre en sus casas para castigarlos.” (12, 23). Aparece en este texto la forma verbal pasaj que significa “pasar de largo” y que en su forma nominal psaj significa también “víctima pascual”. Entendemos con esto que la celebración pascual de la Primera Alianza es un rito perpetuo, que celebrará para siempre que el Señor defenderá a los más débiles contra toda clase de opresor. Este rito tiene dos acontecimientos que subrayan su sentido de liberación del débil de parte del Señor.
El primero es cuando el Señor revela su nombre a Moisés: “Yo soy el que soy” (Ex 3, 14). En realidad no le hace conocer su nombre con una forma de cualificación de identidad, como podría ser un substantivo, sino que le revela su nombre mediante una forma verbal: hawwah que se podría traducir como el que lleva a la existencia, o el ser existente en si mismo.  El asunto es que lo que hace este Ser y el sentido de Su existencia hay que deducirlo del contexto. En efecto, lo encontramos poco antes. Dios le dice a Moisés: “… Yo he visto como son oprimidos por los egipcios. Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas.” (Ex 3, 9 – 10). Dios a Moisés se identifica a sí mismo como el que está allí para liberar a los oprimidos que no tienen salvación y hacer de ellos un pueblo de reyes y sacerdotes.
 El segundo acontecimiento es el paso del Mar de las Cañas, más conocido como Mar Rojo. Cuando las aguas volvieron, cubrieron (Ex 14, 28) al faraón y su ejército, es decir que los envolvieron, los escondieron, como que éstos quedaron identificados con ellas. En otras palabras esto significa que el faraón, transformado ahora en símbolo de todos los poderes opresores del ser humano, quedó al acecho, se camufló, pero no desapareció. Tanto es así que volveremos a encontrarlo bajo otros nombres: el imperio asirio, persa, romano etc. Hoy diríamos: narcotráfico, trata de personas,  esclavitud, explotación económica etc. Entonces, cuando hoy en día el Judaísmo celebra su Pascua, celebra esta presencia liberadora del Señor: es el testigo de que Dios sigue fiel a la revelación de su Nombre. En otras palabras, la Pascua israelita tiene plena vigencia, sus ritos no son obsoletos, no son superados, sino que son un “precepto permanente”.

jueves, 10 de abril de 2014

Compartiendo la alegría de nuestros hermanos Judíos durante las Fiestas de Pascuas!


PORTALES AÑEJOS DE PESAJ Y PASCUAS

Por el rabino Marcelo Polakoff  
rabino en Còrdoba que preside la Asamblea Rabìnica Latinoamericana desde 2010


Algunos, sin saberlo, suponen que son alarmas.
Parecen, pero no. En todo caso, es otro tipo de dispositivo pero con una función similar: la de dar cuenta acerca de movimientos importantes a través de las casas.

Es que en la mayoría de los hogares de las familias judías, sobre el marco de la puerta de entrada (tal vez en otras puertas internas también) es muy probable que se encuentre una pequeña cajita de aproximadamente unos 10 cm de largo por unos 3 cm de ancho, cuyo contenido principal está oculto en su interior.
Allí dentro, muy bien enrollado, descansa un diminuto pergamino de cuero animal que contiene dos párrafos bíblicos (tomados de Deuteronomio 6 y 11) que comienzan con una declaración de fe en la existencia de un único Dios.
Es la llamada “mezuzá”, un objeto que -con más de tres mil años de tradición encima-, persiste a través del tiempo y del espacio, más allá de todo estilo arquitectónico.
Su ubicación no tiene nada de fortuito, y está completamente entroncada con la fiesta de Pesaj, la fiesta de Pascua.
Para comprender su sentido es menester remontarnos a tierras egipcias bajo el dominio de un tirano faraón que venía esclavizando por centurias al pueblo hebreo. El libro del Éxodo nos relata en detalle cómo fue esta primera gesta libertadora registrada por la historia y que -conducida por Moisés- tenía como objetivo central la constitución de una nación enraizada bajo el imperio de la ley divina, concentrada en la recepción de los Diez Mandamientos.
La salida de la servidumbre se produjo recién después de las diez famosas plagas que azotaron al imperio más poderoso de la época con todo tipo de calamidades. La última de ellas -la muerte de los primogénitos- tenía como condición para los hebreos marcar con sangre de cordero el borde de sus puertas a fin de que la mortandad se “saltee” (“pasaj” en hebreo o “pascua” en griego ya latinizado) a sus hogares.
¿Por qué precisamente en la puerta? Porque es el límite exacto entre el dominio privado y el dominio público. Porque es lo que conecta intimidad con comunidad. Porque es la frontera entre lo que es puertas adentro y lo que se es puertas afuera.
Toda “mezuzá” de alguna manera recuerda aquel momento fundacional, un momento de temor supremo ligado taxativamente a la idea de la muerte, y en el que la puerta estaba indefectiblemente cerrada.
Sin embargo, ya a partir del primer aniversario de este hecho en plena travesía por el desierto, y de allí en más sin interrupción alguna hasta hoy, más de tres milenios y tanto después, en las noches de Pesaj en medio del encuentro de la cena familiar que re-actualiza en cada generación la salida de Egipto, las puertas de los hogares paradójicamente requieren ser abiertas.
Al iniciarse el ritual -y mientras se abre la puerta casa- se recita una antiquísima plegaria en arameo que reza: “Este es el pan de la pobreza que comieron nuestros antepasados. Quien tenga hambre que venga y que coma. Todo el que tenga necesidad, que venga y celebre con nosotros”.
No se puede festejar en plenitud la libertad a puertas cerradas. No se puede celebrar judaicamente Pesaj (y me atrevo a decir que tampoco la Pascua cristiana) sin compartir el alimento con quien le falta, y la compañía con quien está solo.
Casi al finalizar la cena, el “seder”, la puerta debe volver a abrirse una segunda vez. En este caso es para dejar entrar -simbólicamente- al profeta Elías, el responsable de anunciar la redención final, cuando todos los hombres y mujeres del mundo puedan convivir sin ningún tipo de opresión.
Portales añejos, cargados de sentido, que nos invitan una vez más a asomarnos al prójimo, y a través del prójimo, también asomarnos a Dios.


viernes, 4 de abril de 2014

ICCJ Conferencia Anual en Buenos Aires

Invitación vídeo

Dra. Deborah Weissman; Presidente ICCJ | 03/04/2014

La conferencia del ICCJ 2014 se llevará a cabo este año en Buenos Aires, Argentina - la primera vez que conocimos América Latina, fue en el año 2001 cuando la Conferencia anual se realizó en Montevideo.


Antes de abrir la inscripción para nuestro congreso, que comenzará el Martes 19 de agosto y se extenderá hasta el 21,  te invitamos a ver nuestro video, compartiendo con entusiasmo los primeros pasos de este tan importante encuentro. La inscripción comenzará el 14 de abril!!!!!!!

La Dra Deborah Weissman nos habla en inglés. Martha de Antueno lo hace en español.

NUESTRO DOLOR JUNTO AL DE NUESTROS HERMANOS CHILENOS


El Papa Francisco expresó su dolor ante los hechos ocurridos en Chile, en una carta dirigida al Cardenal Ridardo Eazzati Andrello, Arzobispo Metropolitano de Santiago, Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile
En la carta el Pontífice se declara “hondamente apenado al conocer la noticia del seísmo que ha ocasionado víctimas y heridos, así como daños materiales y cuantiosos desplazados en ese amado país, por tu medio deseo hacer llegar a todos los chilenos mi cercanía y sentido afecto”.
“Pido a Dios que otorgue el eterno descanso a los fallecidos, consuele a los afectados por tan lamentable desgracia e inspire en todos sentimientos de esperanza para afrontar dicha adversidad”, continúa la carta.
“Asimismo, ruego encarecidamente a las comunidades cristianas, instituciones civiles y personas de buena voluntad, que, en estos tristes momentos, presten una ayuda eficaz a los damnificados, con espíritu generoso y fraterna caridad”.
“Mientras invoco la amorosa protección de nuestra Señora del Carmen, imparto mi bendición como signo de cordial aprecio al noble pueblo chileno, tan presente en mi corazón”, concluye el documento.
Fdo: Francisco

Vaticano 02 de abril de 2014