lunes, 12 de noviembre de 2018

Para leer, reflexionar y pensar “Entre Jerusalén y Roma” (Doc)



El judaísmo ortodoxo y la Iglesia Católica celebran un nuevo hito en las relaciones católico-judías
La importancia de este documento reside en que es el primero de este tipo que cuenta con un consenso unánime de la ortodoxia judía internacional. El documento evalúa y propone compromisos conjuntos basados en un diálogo que comenzó hace 52 años con la publicación del documento del Concilio Vaticano II Nostra Aetate. Expresa un profundo aprecio por la manera en que la Iglesia Católica y los sucesivos papados de los siglos XX y XXI – particularmente los de Juan Pablo II y Francisco – han actuado para implementar una revolución positiva en la enseñanza de la Iglesia referente a los judíos, al judaísmo y a Israel, basada en los principios del trascendental documento del Concilio Vaticano II.

martes, 6 de noviembre de 2018

Fundamentalismo y extremismo político

Alan L. Berger
“Los líderes”, escribe el profesor Trainer, “parecen alejarse de compromisos políticos y encuentros sociales sanos y mesurados”. Dejar los salarios congelados mientras el capital crece rápidamente es echar gasolina al fuego. Esto nos recuerda la observación del reverendo Martin Luther King Jr. de que en los Estados Unidos hay “socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres”. En esto se basa mi meditación sobre la contribución de Michael Trainer.
En las tres últimas décadas, la religión fue criticada como causa de guerras y odio, y también reconocida como una inigualable fuente de significado. La cáustica observación de Jonathan Swift: “Tenemos suficiente religión como para odiarnos unos a otros pero no la suficiente como para amarnos unos a otros” sintetiza la primera posición y parece tan  pertinente en la actualidad como en la época de Swift (1667-1745). Desde los ataques del 11 de septiembre a los Estados Unidos se publicaron muchos libros que reforzaron la posición de Swift. Autores como Richard Dawkins, Daniel Dennet, Sam Harris, Stephen Hawking y Christopher Hitchens quieren mostrar, en cierta forma, los defectos o la irrelevancia de la fe religiosa.[1] En general, sus libros son nietos espirituales de la interpretación sesgada de Sigmund Freud sobre la religión como una ilusión. En el mundo moderno, y también en el posmoderno, la religión es ridiculizada por haber perdido supuestamente su credibilidad.
Sin embargo, una de las verdades que surgen de la matanza del 11 de septiembre y de la demografía rápidamente cambiante de los Estados Unidos es que las certezas tradicionales sobre la civilización han sido seriamente impugnadas. Agreguemos a esto el miedo a la inmigración que agita a Europa, que generó alternativamente la política de la rabia y el estilo paranoico de gobierno que apela a las emociones y rechaza la razón. La religión también sufrió una gran transformación. Aparece con frecuencia en forma de fundamentalismo: una creencia que absolutiza lo que según determinado grupo de creyentes es la Verdad y que enfrenta a los “verdaderos creyentes” con el otro, definido como un no-creyente o un secularista.
Las versiones fundamentalistas de la religión están aumentando. Cuando se combinan con el populismo político, constituyen un doble ataque a la racionalidad. El sociólogo Peter Berger sostiene que la Modernidad “tiende a subvertir las certezas con las que vivió la gente durante la mayor parte de la historia.”[2] “Esta es una realidad incómoda”, afirma Berger, “y, para muchos, intolerable, y los movimientos religiosos que aseguran ofrecer certezas resultan muy atractivos”.[3] Por supuesto, no hay mayor certeza que la que posee el fanático. Berger argumenta en forma sagaz: “Muy probablemente, en el mundo moderno, la religión promueve a menudo la guerra, entre naciones o dentro de ellas”.[4] Pero como se sabe, la religión es un arma de doble filo. Por un lado, la religión puede servir como un “palio sagrado” para adherentes, al proveer una “estructura plausible” contra el absurdo del mal, además de darle sentido a sus vidas y un propósito transcendente a su muerte.[5] Pero por otro lado, la religión también puede ofrecer una justificación para el terror y los asesinatos en masa de aquellos que son definidos como religiosamente infieles o irremediablemente otros.
La religión también puede ofrecer una llave vital para abrir la puerta hacia una coexistencia pacífica. En 1989, en una conferencia de la UNESCO sobre la paz mundial y el diálogo entre religiones, el pensador católico Hans Küng señaló con precisión: “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones, pero no puede haber diálogo entre las religiones sin que cada religión reexamine sus supuestos básicos”. Esta poderosa afirmación de Küng es tanto un estímulo como una advertencia. Por una parte, llama al pluralismo religioso. La modernidad significa interacción entre pueblos y culturas que antes estaban aislados unos de otros. Existe una necesidad de aprendizaje mutuo y enseñanza informada. Por otra parte, sus palabras suenan como una advertencia contra afirmaciones triunfalistas. Después del Holocausto y otros genocidios, ninguna religión que reivindique determinadas ideas morales puede arrogarse un monopolio cognitivo en cuanto a la verdad teológica o la salvación.
Otro importante punto primario sobre el fundamentalismo religioso contemporáneo. El pluralismo religioso y la propia modernidad se encuentran seriamente atacados por  absolutistas religiosos que no tienen interés en el diálogo. Así como la cultura secular que, sin reconocer límites, termina con frecuencia en tiranía y fascismo, los adherentes a la religión fanática están convencidos de que solo ellos conocen la verdad teológica. Esto da lugar a enseñanzas triunfalistas. Los fanáticos están convencidos de que actúan en nombre de su Dios o, peor, que ellos mismos han reemplazado a su divinidad. Si uno tiene todas las respuestas, no necesita diálogo.
En este momento histórico nos enfrentamos a un gran rechazo al objetivo de universalismo de la Ilustración y a un giro hacia un tribalismo exclusivista que promueve odio hacia el otro o, en forma igualmente destructiva, indiferencia. La modernidad ofrece tecnología sofisticada, pero parece incapaz de proveer sentido. La religión les ofrece una identidad a sus adherentes. Pero cuando esa identidad degenera en una concepción del mundo del tipo “nosotros contra ellos”, se produce tensión en vez de diálogo. Esto se ve con claridad en el caso de los migrantes, convertidos en los temidos otros, catalogados como criminales contra los que se debe luchar.
Al salir de la devastación de la Segunda Guerra Mundial y el horror del Holocausto, las democracias occidentales trazaron un camino que, en su mayor parte, contenía valores progresistas en lo económico, lo político y lo religioso. Pero la erosión de esos valores progresistas empezó a aparecer en los tres ámbitos. 
En los Estados Unidos, el importante libro del rabino Jim Rudin de 2006 The Baptizing of America se refiere a la oposición de los fundamentalistas a la separación entre la Iglesia y el Estado. Derribar ese muro de separación significa que la política tiende a subordinarse a la religión. Los que pretenden bautizar a los Estados Unidos reivindican la inerrancia bíblica: si existe algún conflicto entre la Biblia y la Constitución, se les da prioridad a las afirmaciones bíblicas. Pero allí no hay nada que se parezca a un estudio bíblico científico. La supremacía bíblica se basa en lecturas fundamentalistas del texto.
En forma paralela a todo esto, se produjo una falta de confianza en los políticos y la democracia política. Asesinatos presidenciales, renuncias, impeachments y el avance del Tea Party generaron un cinismo que constituye un suelo fértil para el surgimiento de populismos. Hace mucho tiempo, Martin Luther King Jr. señaló tres males en la sociedad norteamericana: el racismo, el excesivo materialismo y el excesivo militarismo. Estos tres cánceres siguen creciendo.
Hay algunas buenas noticias para comunicar. Por supuesto, se hicieron oír algunas voces progresistas. Abraham Joshua Heschel, profesor de misticismo judío y ética social en el Seminario Teológico Judío de América, marchó junto con el doctor King en Selma. Luego, Heschel observó: “Incluso sin palabras, nuestra marcha fue una plegaria. Sentí que mis piernas rezaban”. El gran pensador protestante Reinhold Niebuhr escribió: “La capacidad del hombre para la justicia hace que la democracia sea posible, pero la inclinación del hombre hacia la injusticia hace que la democracia sea necesaria”. De estos ejemplos, se aprende que la agudeza teológica debe unirse con una acción ética práctica en la esfera política. Esto incluye la importancia del voto, que es un pilar del proceso democrático.
Pero los desplazamientos provocados por la economía, el desempleo, una brecha cada vez más grande entre ricos y pobres, y la impresión que tienen los menos afortunados de ser ignorados por las elites se combinaron, formando un clima propicio para gente como el señor Trump. En su declaración senatorial en Illinois, Abraham Lincoln describió la situación en términos poéticos: “Una casa dividida”, dijo, “no puede mantenerse en pie”. En el nivel micro, vemos los tristes resultados de las palabras proféticas de Lincoln en los Estados Unidos, donde el espectáculo de la desaparición de la urbanidad y el aumento del odio es demasiado prominente. En el nivel macro, vemos que esas mismas fuerzas actúan en la Unión Europea y en el incremento de movimientos políticos de extrema derecha, antidemocráticos y xenofóbicos.
Me impactó la referencia de la profesora Judith Frishman a este “triste momento” en su discurso de apertura. Realmente, es un momento triste. 
En 1942, Albert Camus escribió una novela en una granja cercana a la aldea de Le Chambon-sur-Lignon, donde cinco mil aldeanos protestantes (hugonotes) salvaron a cinco mil judíos. El título de la novela era La peste. El libro relata hechos ocurridos en Orán, una ciudad invadida por ratas que salen de sus escondites subterráneos y propagan una plaga entre los aterrados residentes del lugar. Después de una larga batalla y muchas fatalidades, las ratas desaparecen y los habitantes de la ciudad festejan jubilosamente. Pero el Dr. Bernard Rieux, el heroico médico de Orán, sabe que en algún momento, las ratas volverán a aparecer.
La peste es una parábola sobre el antisemitismo y el nazismo. Creo que no está demasiado lejos de la realidad sugerir que las ratas, simbolizadas por los nombres con los que Michael Trainor inició su discurso –Donald Trump, Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan, Xi Jinping, Kim Jong Un y Rodrigo Duterte–, volvieron a aparecer. No estoy llamando ratas a esos hombres. Pero creo que tienen instintos de roedores para sembrar miedo y discordia. Aprovechando la angustia y la intranquilidad populares, exacerban, en vez de serenar, los sentimientos de malestar, sobre todo en lo concerniente a los inmigrantes.
¿Qué pasos hay que dar para combatir el extremismo y el fundamentalismo? La profesora Ruth Langer señaló que todas las ramas del judaísmo se unieron (un fenómeno casi mesiánico) para protestar contra la cruel y despiadada medida del presidente Trump de separar a los niños migrantes de sus padres: una forma de secuestrarlos. Coaliciones de grupos católicos y protestantes se unieron contra conductas y acciones racistas y antisemitas. Otra señal alentadora fue que se unieron secularistas y altruistas no-religiosos en una fuerte lucha contra el extremismo.
Una última observación. Rebbe Nachman of Bratslav, bisnieto de Israel ben Eliezer, fundador del movimiento jasídico y precursor de Franz Kafka, dijo: “No hay corazón más entero que un corazón roto”. Tomo estas palabras para decir, en la actual crisis, que si conocemos lo peor, podemos luchar con más fuerza por lo mejor. Este es el desafío crucial de nuestro tiempo.

 

Noche de los Cristales Rotos



La CAJC, invita muy especialmente a compartir  en la Catedral de Buenos Aires, el 80 Aniversario del Pogrom Alemán de 1938

Próximo lunes 12 de Noviembre a las 19,00
Los esperamos!


jueves, 1 de noviembre de 2018

LO INCOMPRENSIBLE



Nuestra Institución no puede permanecer indiferente ni dejar de expresar su  dolor, condenando con toda firmeza el vandálico suceso ocurrido en la Sinagoga Tree of Life en Pittsburgh,  Pennsylvania.
El terrible episodio se suma a hechos similares que no hacen otra cosa que contribuir con la violencia a la libertad personal de cada ser humano de expresar libremente su culto que necesariamente debe imperar en estados democráticos y serios del mundo. Pareciera que la barbarie sigue desafiando  de tal manera a la  humanidad,  que la conduce a un enfrentamiento sin pausa y a la anulación de toda comprensión recíproca frente a problemas que nos afectan. Bajo ningún punto de vista podemos justificar las muertes producidas, las personas gravemente heridas y tantas otras quebradas en lo más profundo de cada una. Es imprescindible que comencemos a darnos cuenta que todos los seres humanos somos únicos e irrepetibles e hijos de un mismo Padre.
Juan XXIII en su " Encíclica Pacem in Terris, expresó: "...la convivencia humana es y tiene que ser considerada, sobre todo, como una realidad espiritual, como comunicación de conocimientos a la luz de la verdad, como ejercicio de derechos y cumplimiento de obligaciones, como impulso y reclamo hacia el bien moral, como noble disfrute en común de la belleza en sus legítimas expresiones...".
Seguiremos oponiéndonos a todo hecho que genere actos cuya concurrencia, traten de impedir el logro de la Paz y la armonía universal.
Nos solidarizamos con quienes, una vez más, han sufrido la conducta de seres incapaces de convivir en armonía, respetándonos entre todos.
Acompañamos a nuestros  hermanos judíos que han vuelto a sentir el punzante dolor de la incomprensión  y de la irracionalidad que nuevamente surge de la sombra más profunda del ser humano.
No sigamos cometiendo hechos aberrantes, porque en la medida que se sigan produciendo no dejaremos atrás un pasado que no debe regresar y no habrá manera de avanzar hacia ese futuro que anhelamos quienes insistimos en trabajar por un universo más fraterno y más humano.
Todo nuestro cariño y afecto a las familias que perdieron sus seres queridos, porque el dolor de cada una de ellas es nuestro propio dolor. En estos instantes , vienen a mi memoria las palabras del poeta chileno Pablo Neruda: “… podrán cortar todas las flores…pero no podrán detener la primavera” .
Martha de Antueno
CAJC


viernes, 5 de octubre de 2018

FINALIZÓ EL FORO INTERRELIGIOSO G20 G20 INTERFAITH FORUM ASSOCIATION




Se realizó en Buenos Aires, del 26 al 28 de septiembre, bajo el lema "Construyendo consenso para un desarrollo equitativo y sostenible: la contribución de las religiones para un futuro digno". Su presentación se efectuó en el Palacio San Martín, sede ceremonial de la Cancillería Argentina.Contó con la presencia de más de  100 expositores de nuestro País y del mundo. El G20 está integrado por 19 países y  la Unión Europea. Los 19 países que lo forman  son : Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Reino Unido, Sudáfrica y Turquía. En el año 2018, Argentina, como País anfitrión invitará a -Chile y Países Bajos- y España, que es un invitado permanente.

La inauguración de este foro interreligioso tuvo como objetivo generar propuestas en temas variados como el cambio climático, la problemática de los refugiados, la esclavitud moderna, el trabajo, la economía, el rol de la mujer y el Aporte de las Religiones al Siglo XXI, entre otros temas de vital importancia. La apertura contó con la presencia de la vicepresidenta (e.e) de la Nación, Gabriela Michetti y el secretario de Culto de la Nación, embajador Alfredo Abriani. El panel inaugural estuvo integrado por la Dra. Cristina Calvo,  directora del Programa Internacional Democracia, Sociedades y Nuevas Economías de la Universidad de Buenos Aires , y demás organizadores del encuentro: Brian Adams, Griffith University, Brisbane, Australia, Midori Miyazaki, International Shinto Foundation, entre otros oradores. Monseñor Carlos H. Malfa, Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina, leyó el texto enviado por SS el Papa Francisco, que transcribimos a continuación:

 Mensaje del Santo Padre

            Saludo con afecto a los organizadores y participantes en el Foro Interreligioso G20, que tiene lugar este año en Buenos Aires. Estas conferencias interreligiosas, en el marco de las reuniones de la Cumbre del G20, aspiran a ofrecer a la comunidad internacional la aportación de sus distintas tradiciones y experiencias religiosas y filosóficas para iluminar aquellas cuestiones sociales que nos preocupan hoy de modo especial.

            En estos días de intercambio y reflexiones, se proponen profundizar en el papel de las religiones y su aportación específica en la construcción de un consenso, para un desarrollo justo y sostenible que asegure un futuro digno para todos. Ciertamente, los desafíos que tiene que afrontar el mundo en estos momentos son muchos y muy complejos. Nos enfrentamos actualmente a situaciones difíciles que no solo afectan a tantos hermanos nuestros desamparados y olvidados, sino que amenazan el futuro de la humanidad entera. Y los hombres de fe no podemos quedar indiferentes ante estas amenazas.

            Pensando en las religiones, creo que más allá de las diferencias y puntos de vista distintos, un primer aporte fundamental al mundo de hoy es el de ser capaces de mostrar la fecundidad del diálogo constructivo para encontrar, entre todos, las mejores soluciones a los problemas que nos afectan a todos. Un diálogo que no significa renunciar a la propia identidad (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 251), sino estar dispuestos a salir al encuentro del otro, a comprender sus razones, a ser capaces de tejer relaciones humanas respetuosas, con el convencimiento claro y firme de que escuchar al que piensa de modo diferente es ante todo una ocasión de enriquecimiento mutuo y de crecimiento en la fraternidad. Porque no es posible construir una casa común dejando de lado a las personas que piensan distinto, o aquello que consideran importante y que pertenece a su más profunda identidad. Hay que construir una fraternidad que no sea de “laboratorio”, porque «el futuro está en la convivencia respetuosa de las diferencias, no en la homologación de un pensamiento único teóricamente neutral» (Discurso al Consejo Pontificio para el diálogo interreligioso, 28 noviembre 2013).

            Ante un mundo en el que se afirma y se consolida un paradigma de desarrollo de tipo tecnocrático, con su lógica de dominio y control de la realidad en favor de intereses económicos y de beneficio, pienso que las religiones tienen un gran papel que desempeñar, sobre todo gracias a esa “mirada” nueva sobre el ser humano, que viene de la fe en Dios creador del hombre y del universo. Cualquier intento de buscar un auténtico desarrollo económico, social o tecnológico, ha de tener en cuenta la dignidad del ser humano; la importancia de mirar a cada persona a los ojos y no como un número más de una fría estadística. Nos mueve la convicción de que «el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social» (Const. ap. Gaudium et spes, 63). Ofrezcamos por eso una manera nueva de mirar a los hombres y a la realidad, ya no con afán manipulador y dominante, sino con respeto de su propia naturaleza y de su vocación en la creación entera, porque «siendo creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde» (Cart. enc. Laudato si’, 89).

            Queridos amigos: deseo renovar una vez más, y ante esta asamblea tan cualificada, mi llamamiento a proteger nuestra casa común mediante la preocupación por toda la familia humana. Una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre cómo estamos construyendo nuestra sociedad, en la búsqueda de un desarrollo sostenible y convencidos de que las cosas pueden cambiar.

            Permítanme terminar recordando una vez más que todos somos necesarios en esta labor, y que podemos colaborar todos juntos como instrumentos de Dios para proteger y cuidar la creación, aportando cada uno su cultura y su experiencia, sus talentos y su fe.

            Y, por favor, les pido que recen por mí.

           Vaticano, 6 de septiembre de 2018

PLENARIAS Y SESIONES PARALELAS



Resonaron con contundencia los deseos de los más de doscientos representantes de las religiones del mundo de que el G20 sea receptivo a las consideraciones que se le hará llegar para la próxima Cumbre de Líderes, de fines de noviembre en Buenos Aires.
Durante las jornadas de trabajo, se expusieron temas candentes referenciadas a las realidades por las que atraviesa la humanidad.
Entre otras: El Futuro del Trabajo y los Desafíos Urgentes de la Desigualdad y las Personas en Situación de Vulnerabilidad”.“El Cuidado de la Tierra: Los Múltiples Desafíos del Cambio Climático y los Roles Religiosos”. “Las Mujeres y la Religión: Dignidad, Igualdad y Empoderamiento”; “ Para Terminar con el Hambre: Enseñanza Religiosa, Acción Religiosa “y “En la Línea de Fuego: Financiando Asistencia Humanitaria Clave en Zonas de Conflicto”.
LA CONFRATERNIDAD ARGENTINA JUDEO CRISTIANA HIZO SU APORTE EN LA SIGUIENTE MESA:
De la Pompa a la Política: El Valor del Trabajo Interreligioso en el Siglo 21
Presidió Alfredo Abriani, Secretario de Culto de la Nación, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Argentina. Expusieron: Sheikh Sayyid Ibrahimul Bukhari, Fundador y Presidente, Ma’din Academy; James Christie, Profesor de Ecumenismo con Todo el Mundo y Teología del Diálogo, University of Winnipeg, Canadá; Martha de Antueno, Confraternidad Argentina Judeo Cristiana y Diálogo Ciudadano, Argentina; Emilio Inzaurraga, Foro de Habitantes a Ciudadanos y Justicia y Paz, Argentina; Rabino Marcelo Polakoff, Congreso Judío Latinoamericano, Argentina; Raúl Scialabba, Presidente, Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR), Argentina.


DECLARACIÓN FINAL



1. Mujeres y hombres de fe de muy distintas creencias religiosas, y personas de buena voluntad, nos hemos reunido en Buenos Aires en el marco de la presidencia argentina del G20. Nuestro propósito ha sido reflexionar juntos acerca de los temas cruciales para el desarrollo equitativo y sustentable del mundo que compartimos, y acerca de temas relevantes de la agenda que considerará la Cumbre del G20. Nos hemos propuesto hacer un aporte a esa agenda desde la mirada de la fe y la experiencia de las religiones.

2. Agradecemos en primer lugar la hospitalidad argentina y de la Ciudad de Buenos Aires. En estos días hemos podido conocer y experimentar el clima de extraordinaria convivencia y amistad entre confesiones religiosas que caracteriza a este pueblo. Hemos visto de qué manera y en muchos campos las distintas confesiones religiosas no solamente dialogan, sino que realizan un trabajo en común, especialmente en la atención de los más vulnerables. Estas experiencias concretas, lo mismo que muchas otras que ocurren en muy diferentes lugares del mundo, demuestran que el trabajo interreligioso no solamente es posible, sino que además es deseable.

3. Como líderes de nuestras respectivas confesiones religiosas y personas creyentes con diversas perspectivas, asumimos el compromiso de alentar y urgir el diálogo interreligioso y el trabajo conjunto entre las distintas religiones y confesiones. Ese trabajo conjunto, que no niega, sino que complementa las acciones que cada una realiza en cumplimiento de su propia vocación, es verdaderamente urgente en un mundo globalizado donde los desafíos se multiplican y alcanzan dimensiones planetarias.

4. Creemos que las confesiones religiosas en cuanto tales, y los hombres y mujeres de fe, individualmente y asociados con otros, hacen un aporte extraordinariamente valioso a la mejor calidad de vida de personas y poblaciones. Las religiones están llamadas a construir la paz entre los pueblos y en cada una de las sociedades humanas. Cuando se invocan motivos religiosos para propiciar la violencia o el enfrentamiento se traiciona a la verdadera esencia de las religiones. Por eso condenamos cualquier discurso o acción que invite a la violencia, al odio religioso o al enfrentamiento.

5. Para poder hacer un aporte constructivo a la vida social y al desarrollo equitativo y sustentable del mundo entero, las religiones necesitan libertad. Deploramos que en muchos lugares del mundo la libertad religiosa está hoy restringida o directamente negada. Compartimos el dolor por tantos hombres, mujeres y familias perseguidos por querer vivir su fe, cualquiera sea ella. Exhortamos a los líderes mundiales a comprometerse en la defensa de la libertad religiosa, que permita a las personas vivir su espiritualidad desde sus creencias, con todo respeto y dignidad. Pedimos a la comunidad internacional que se adopten los instrumentos y mecanismos necesarios para garantizar a todos y en todas partes la más amplia libertad religiosa y de conciencia. Sabemos, porque así se ha demostrado, que la vigencia de esa libertad influye directamente en el desarrollo de los pueblos, la felicidad de las personas e incluso el florecimiento de la economía.

6. Compartimos una urgente preocupación por el cuidado del planeta, nuestra casa común, que muchos reconocemos como don y creación de Dios. Nos angustian los efectos del cambio climático y del calentamiento global, que se traducen en desastres naturales que afectan a la economía, pero especialmente golpean a los más pobres y vulnerables. Desde la fe y la enseñanza de las religiones nos reconocemos responsables del cuidado de la casa común de cara a las futuras generaciones. Invitamos en primer lugar a nuestras propias comunidades y a todas las personas de buena voluntad a comprometerse en conductas responsables y sustentables; y a los gobernantes a pensar estas cuestiones con magnanimidad, responsabilidad y visión de largo plazo. El cuidado de la casa común es responsabilidad de todos los sectores y debe tener una mirada más integral desde lo ambiental, lo económico, lo social, lo cultural. Las religiones conciben ese cuidado desde una perspectiva de compromiso y de fe, promoviendo buenas prácticas desde sus comunidades. Es por ello, que alentamos a los Estados a redoblar los esfuerzos con políticas públicas adecuadas con ese cuidado de la casa común.

7. La economía y las finanzas también afectan el cuidado de la casa común. La voracidad y la avaricia deben ser erradicadas. Como líderes religiosos y personas creyentes, promovemos una ética y valores tanto para nuestras propias administraciones financieras como para los distintos actores económicos y financieros de manera tal que esté al servicio de un desarrollo sostenible, justo y equitativo.

8. Este año 2018 se celebra el 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Reconocemos en esa Declaración el eco y la inspiración de las enseñanzas morales de las religiones, y reafirmamos el compromiso común y de nuestras comunidades en la defensa de esos derechos humanos. Estamos agradecidos por los avances que en estas décadas se han realizado en materia de promoción humana. Pero al mismo tiempo, vemos con dolor y preocupación que el proceso de globalización, junto a tantos aspectos positivos, ha manifestado la presencia de nuevas esclavitudes que afectan a tantas personas. Rechazamos todas las formas de trata de personas como contrarias a la dignidad humana.

9. Finalmente, nos comprometemos como imperativo moral a aunar esfuerzos por superar las múltiples facetas de las desigualdades que afectan a la mayor parte de la población mundial. Los gobiernos del G20 tienen la posibilidad de asumir un papel activo en acciones que reduzcan la multiplicidad de desigualdades que afectan incluso el futuro de la humanidad. Como líderes religiosos y personas creyentes nos comprometemos a promover buenas prácticas de manera conjunta para reducir las brechas escandalosas de la desigualdad, y coadyuvar en la generación de mayores oportunidades para que toda la humanidad tenga acceso a una vida plena y abundante. 

Luego de la lectura de la Declaración Final, un cuarteto de voces interpretó una pieza musical sacra que dio cierre a este Foro Interreligioso G20.